Vélez-Rubio

  • Iglesia de la Encarnación
  • La iglesia de la Encarnación, templo del s. XVIII, es el máximo exponente del barroco religioso almeriense. Fue declarada Monumento Nacional en 1982 y de ella destaca su fachada ornamentada, concebida como un retablo, coronada por dos altas torres cuadradas y el retablo interior con motivos rococó. El Convento de la Inmaculada y su iglesia también son buenas muestras del Barroco.

  • Casco histórico con caserones
  • Su mayor esplendor y auge económico se daría en los s. XVIII y XIX, coincidiendo con la construcción de los elementos arquitectónicos más representativos, caracterizados por la variedad de estilos. Especial interés posee en esta localidad la arquitectura doméstica y de casas señoriales que, en Vélez Rubio presenta distintas tipologías que van desde las Mansiones Señoriales con influencia barroca de fachadas robustas y forja en balcones y ventanas, hasta las viviendas modernistas o historicistas de vistosa decoración y alegre colorido.

  • Yacimientos y restos de civilizaciones
  • El patrimonio de Vélez-Rubio se enriquece aún más si se tienen en cuenta los yacimientos y restos de civilizaciones que alberga, así como los edificios religiosos. De los primeros son destacables el Yacimiento neolítico del Cerro de los López y los restos de la fortaleza islámica del Cerro del Castellón, de la cual se conservan restos de una alcazaba y un aljibe interior.

Vélez-Blanco

  • Castillo de Velez-Blanco
  • Si hay una visita obligada es la del Castillo Palacio del Marqués de los Vélez. Construido a principios del s. XVI, fue encargado a arquitectos italianos por el primer marqués de la villa, D. Pedro Fajardo. Fue declarado Patrimonio Histórico-Artístico (1931). De la fortaleza sólo se conserva el exterior, ya que la ornamentación interior fue vendida (hoy se puede contemplar en el Museo Metropolitano de Nueva York). Está dividido en dos partes: la estructura rectangular de ladrillo de la antigua alcazaba y el cuerpo principal de mampostería, en restauración.

  • Ubicación privilegiada
  • Con la imponente sierra como telón de fondo, la población aún sigue ocupando una posición estratégica en la provincia, situación que ya aprovecharon los nazaríes para reforzar la frontera del reino de Granada. Finalmente, la villa se entregaría pacíficamente a los Reyes Católicos en 1488, hecho del que queda constancia en la sillería del coro de la Catedral de Toledo.

  • Un pueblo con mucha historia
  • La herencia musulmana ha calado hondo en Vélez Blanco. De este pueblo se conserva casi intacta la estructura urbana, destacando el Barrio de la Morería y las fuentes: de los Caños de la Novia, Cinco Caños, Caños de Caravaca o Caños del Mesón, todas con aguas que bajan del Maimón. Si hay un adjetivo que la defina es el de monumental, por el rico patrimonio que guarda entre sus muros.

Parque Natura Sierra de María-Los Vélez

  • Biodiversidad vegetal y fauna
  • El Parque Natural Sierra María-Los Vélez, que es el más septentrional de la provincia, fue declarado como tal en 1987. Posee unas 22.500 hectáreas de una belleza espectacular, donde se combinan agrestes relieves, la frondosidad de sus bosques y sus cumbres nevadas durante el invierno, que rompen con la aridez que rige el paisaje de Almería.

    La biodiversidad vegetal del Parque incluye más de 1.200 especies, siendo una de sus formaciones más representativas el encinar, que se ubica a más de 1.000 metros de altitud. Pero la mayor mancha vegetal la ocupan los pinares, encontrándose dos especies: el pino laricio y el carrasco.

    La fauna del espacio alcanza un notable interés por sus endemismos. Las rapaces surcan los cielos, no siendo difícil distinguir la silueta de algún águila real, calzada y culebrera, ratonero, gavilán, azor o un halcón peregrino. Se está reintroduciendo también el buitre leonado.

    Los mamíferos se encuentran bien representados en estos bosques, destacando el gato montés, la gineta, el zorro o el turón, compartiendo su hábitat con ardillas rojas y otros reptiles.

 

Gastronomía

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  • Gastronomía de la comarca
  • Los pequeños pueblos de la comarca de Los Vélez han sabido mantener las tradiciones y costumbres heredadas.

    De especial importancia es la labor artesana del esparto en las localidades de Chirivel o María, hasta el punto de que han querido exponer esos trabajos en un Museo etnográfico que se encuentra en Contador, una pedanía de Chirivel.

    La gastronomía típica de estos pueblos, que pertenecieron al Marquesado de Los Vélez, es otro de sus principales reclamos turísticos. Es variada, sencilla, sana y nutritiva. Abundan en ella los guisos y platos tradicionales ricos en calorías para hacer frente a los fríos inviernos. Destacan platos como el reconfortante puchero de pelotas, el potaje de trigo o los guisos de matanza o aderezados con carne de cordero.

    Las verduras y las frutas ecológicas cultivadas en la zona sirven de guarnición o acompañamiento de multitud de comidas como las setas en salsa. Todo ello utilizando como materia prima el magnífico y natural aceite puro de oliva elaborado en las numerosas almazaras de la comarca.

    Los productos derivados de la matanza del cerdo, los embutidos y jamones son de una calidad reconocida en toda la provincia, así como la abundante carne de caza, que se utiliza por su exquisitez para la elaboración de platos como los gurullos con liebre, conejo o perdiz, el escabeche de perdiz o las tortas gachas. La repostería y los postres tienen una marcada influencia de la cultura musulmana.

    En la comarca existen platos típicos que se elaboran para las distintas festividades como si de una tradición se tratara. Así en Navidad se come arroz con pavo todos los días y dulces típicos como el rollo de Pascua, los mostachones, mantecados de almendra y vino o alfajores de miel y de almendra.

    En Carnaval destacan las tortas fritas mientras que en la época de Cuaresma destacan el potaje de garbanzos con bacalao, el trigo de vigilia, el potaje de acelgas, la olla gitana o los roscos fritos.